“Escribir no es un don, es un arte”
Para dominarlo se
necesitan cientos de horas luchando con las palabras y los vocablos, para
elegir la expresión más acertada y la que exprese mejor un pensamiento.
Como todo arte, exige esfuerzo, constancia,
voluntad, disciplina, laboriosidad y trabajo.
El mejor consejo para convertirse en escritor es: Escriba,
escriba y escriba. No se domina el oficio sin escribir.
Pero es un arte que produce gozo y alegría como toda
creación. Quien logra plasmar sus pensamientos en una cuartilla en blanco está
dando vida a algo que no existía antes. Puede traspasar, mediante la palabra,
la inexorable frontera que existe entre un ser humano y otro. La existencia
humana tiene fin, se agota en el tráfago de la vida, en cada inhalación y
exhalación, se nos acaba el tiempo, sin embargo, lo escrito permanece, por eso
sabemos de tiempos ancestrales cuando algunas personas, sólo guiadas por
intuiciones, nos dejaron sus pensamientos por escrito, y por eso sabemos de
ellos
Escribir es trabajar. Como un artesano que junta las
piezas inconexas de un diccionario y les da forma hasta producir una obra que
diga algo y que produzca el efecto de hacer soñar, pensar, y reír a quienes
leen. Como un hábil músico que toca las cuerdas de un arpa o de un piano, un
escritor, con palabras, puede tocar las emociones más profundas de una persona
y transportarla a mundos desconocidos.
Un buen escrito abre
puertas, crea universos, enseña a vivir, a soñar, a creer, a disfrutar, en
suma, escribir no son sólo palabras, es un arte que implica transmitir un
mensaje que sólo los humanos pueden hacer